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Del desierto al calor de un hogar Un total de 151 niños saharauis llegan hasta Córdoba donde permanecerán con sus familias de acogida dos meses para disfrutar de todas las comodidades

EL DIA DE CORDOBA-
A. Calero | Actualizado 17.06.2010

Al filo de las 06:00 de la mañana de ayer un avión procedente de Argelia tomaba tierra en Málaga. En él viajaban los 151 niños refugiados saharauis que van a pasar los próximos dos meses con una familia de acogida cordobesa. No ha sido fácil su camino hacia aquí. Primero porque las aerolíneas argelinas han subido este año el precio del billete hasta los 550 euros, una cantidad nada despreciable sobre todo teniendo en cuenta el panorama. La Asociación de Amigos de Niños Saharauis ha tenido que hacer verdaderos esfuerzos para conseguir el dinero y, aún así, este verano habrá siete pequeños más que el año pasado. Otra de las dificultades se encontraba en la reciente normativa aprobada por el Gobierno que impide la entrada al país a niños inmigrantes sin pasaporte. Las gestiones, sin embargo, han permitido su entrada con un documento colectivo especial.

Salvados los obstáculos, ya están todos aquí, la mayoría viendo de nuevo a sus “padres y hermanos adoptivos” y otros conociendo a su nueva familia de acogida. “Son niños que vienen de la más absoluta humildad, viviendo en jaimas en pleno desierto a más de 50 grados”, aseguró ayer uno de los miembros de la Asociación, Enrique López. Eso sí es calor. Con esas temperaturas es normal que lo que más le llame la atención a los refugiados -que tienen entre ocho y 12 años- sea el agua corriente. “Al principio están todo el tiempo abriendo el grifo o tirando de la cadena”, explicó López. Para ellos, esto es otro mundo que aprovechan al máximo durante los dos meses que pasan aquí. Durante ese tiempo además tienen preparado toda una serie de actividades para que no tengan ni un minuto de aburrimiento. Desde convivencias en piscinas hasta encuentros para que los niños se puedan ver y contarse entre ellos cómo se lo están pasando y para que las propias familias puedan poner en común sus dudas. Y es que hay que tener en cuenta que los primeros días pueden hacerse un poco cuesta arriba por cuestiones como el idioma o las propias costumbres. Sin embargo, “estos niños aprenden muy rápido” y en un plazo increíble de ocho o diez días “ya entienden el español”, según López. Otra de las ventajas que obtienen es una atención sanitaria que sería impensable en su lugar de origen. “Ayer mismo ya se sometieron a una revisión óptica” en la clínica la Arruzafa y también se someterán a vacunaciones y chequeos médicos gracias a la colaboración tanto de instituciones privadas como de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.

Desde luego, la experiencia es increíble tanto para los saharauis como para los familias cordobesas que dan y reciben cariño a partes iguales. No hay más que ver que la mayoría de los pequeños repite cada año experiencia hasta que cumple los 12 años y ya no pueden volver. Sin embargo, el vínculo que se establece es tan fuerte que se sigue manteniendo el contacto, ya a nivel personal, con los niños. Dentro de dos meses vendrán las lágrimas de las despedidas pero, hasta entonces, quedan 60 días para poder disfrutar de estas vacaciones en paz.

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