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Declaración con motivo de la Presidencia Española de la Unión Europea

Reunida la Décima Asamblea General de la Federación Andaluza de Asociaciones Solidarias con el Sahara, los delegados y delegadas presentes en la misma, y en representación de las Asociaciones de Amistad con el Pueblo Saharaui de Andalucía, hacemos la siguiente Declaración con motivo de la Presidencia Española de la Unión Europea:

“La historia del pueblo saharaui y su lucha por la libertad e independencia contra la ocupación de Marruecos, desde sus orígenes, es un conflicto de carácter internacional que tiene serias implicaciones para la paz en al región y para la credibilidad de las Naciones Unidas así como para la coherencia exigible en relación con los valores y compromisos de España y de las restantes democracias europeas con la legalidad internacional y los derechos humanos.

Marruecos y Mauritania, con el apoyo de Francia y EE.UU., y la abdicación de España de sus obligaciones como Potencia Administradora , no dudaron en atentar contra el pueblo saharaui y sus intereses, repartiéndose el territorio y sus bienes como un botín de guerra fácil y sin tener en cuenta, para nada, la voluntad de sus habitantes y poseedores.

Esa actitud, concretada en el llamado Tratado de Madrid del 14 de noviembre de 1975, ilegal y burdo traspaso de la administración colonial sobre el Sáhara Occidental de España a Marruecos y Mauritania, supuso una traición en toda regla y sin equivalente alguno en toda la historia del colonialismo.

Un episodio que inauguró un dilatado período de guerra, dolor, desolación y dificultades para un pueblo que se planteó frente a la invasión, con el repliegue hacia las zonas más desoladas del desierto, el dejar testimonio palpable de su rechazo a la conquista militar y a las soluciones impuestas a sus espaldas.

Dicho episodio, entre otras muchas consecuencias supuso, con el paso de los años, la prolongación de la bárbara fractura en el seno de las familias y de las comunidades separadas por el “muro de la vergüenza” durante décadas y aún para siempre. Maridos y mujeres, padres e hijos, hermanos entre sí, divididos entre quienes tuvieron que soportar la dominación marroquí y aquellos otros que mantuvieron la lucha y sus reivindicaciones colectivas desde las zonas liberadas del mismo Sáhara Occidental, y los campamentos de refugiados instalados en el territorio argelino. Todos ellos, unidos actualmente en una misma e imperiosa exigencia de sus derechos y libertades.

Ha llegado ya la hora de su liberación, de la cura de sus múltiples heridas, del reconocimiento de sus derechos más elementales en base al libre ejercicio de su voluntad política, de su autodeterminación pendiente y siempre aplazada. Es algo que la Comunidad Internacional, y, muy en especial, el Estado español les debe. Y que sigue siendo una cuestión ineludible para la efectiva solución del largo contencioso del Sáhara Occidental.

Una solución acorde con la legitimidad histórica y las recomendaciones del derecho internacional y, para cuya puesta en práctica, se hace imprescindible el establecimiento de unas negociaciones serias y honestas entre el F. Polisario y Marruecos, en el marco y bajo los auspicios de la ONU y lejos de las tácticas dilatorias y obstruccionistas que ha exhibido, hasta ahora, la potencia ocupante del Territorio en las etapas de Manhasset y de Durnstein( Austria).

Esas deseables negociaciones no podrán reunir las condiciones suficientes para conseguir resultados positivos mientras Marruecos no respete los derechos políticos y humanos de los saharauis que viven en los territorios actualmente ocupados por el Reino alauita y que no aceptan la legitimidad de esta dominación; y la comunidad internacional no garantice y se haga corresponsable de ellos, si es preciso. Es urgente por tanto la liberación de todos los presos políticos saharauis.

Una injusta situación reiteradamente denunciada ante la Unión Europea y los organismos internacionales que continúan haciendo oídos sordos frente a la reclamación de derechos tan fundamentales y básicos; y cuyo reconocimiento es absolutamente imprescindible para crear las condiciones adecuadas y favorables para un proceso de negociación verdaderamente efectivo. Mientras esto no ocurra el Estatuto de socio preferencial de Marruecos con la Unión Europea no debe avanzar.

En busca de articular una posición de consenso hacia una solución justa y duradera de un conflicto de origen colonial, es preciso, antes que nada, garantizar la protección de los derechos humanos de una población desprotegida.

En este contexto, las Naciones Unidas deben autorizar la creación de un mecanismo cuya misión sea precisamente esa. No hacerlo, a partir del argumento de la estricta responsabilidad de Marruecos, pondría de manifiesto la incoherencia de las Naciones Unidas y de sus principales pilares, como el Consejo de Seguridad, a la hora de hacer valer, en la práctica, la solemne declaración de los derechos humanos.

De otro lado, será preciso poner fin a la explotación ilegal de los recursos naturales del pueblo saharaui, explotación que ofrece una cómoda base de sustentación para la continuación de una ocupación injusta e ilegal del Sahara occidental por las fuerzas marroquíes.

En esta hora de la Historia el pueblo saharaui no pide sino la posibilidad de ejercer a través de un referéndum de autodeterminación su legítimo derecho a decidir sobre su propio destino. Asumir libre, voluntaria y democráticamente, en las urnas, el decidir entre la integración en el Reino de Marruecos o su independencia.

Hoy, en la presente encrucijada, el Estado español, antigua potencia colonial administradora aún del territorio según el derecho internacional y ostentando para el próximo semestre la Presidencia de la Unión Europea, tiene que saber asumir las responsabilidades que le competen y corresponden en la búsqueda de soluciones efectivas para este prolongado conflicto fortaleciendo las vías establecidas por la ONU para la concreción y aplicación de aquellas soluciones que amparen la legitimidad y el derecho internacional y estableciendo las garantías para su ejecución y cumplimiento.

Una asunción de responsabilidades y una actuación que nos hará reencontrarnos aún más con las señas de identidad que han caracterizado y caracterizan nuestra participación y presencia en el marco de las relaciones internacionales: voluntad de protagonismo basado en la colaboración activa y efectiva a la resolución de los problemas; reclamación y respeto de la legitimidad y del derecho internacional como normas de conducta; aceptación y reconocimiento de la identidad y de las peculiaridades ajenas; desarrollo de una política solidaria y próxima, asentada en el esfuerzo común y cercano hacia la promoción y el desarrollo cultural y social de los pueblos.

Por todo ello, llamamos hoy y desde aquí a todas las instituciones y agrupaciones existentes en nuestra sociedad (partidos políticos, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, asociaciones, colectivos y movimientos ciudadanos) y a toda la sociedad en general a suscribir este manifiesto y a impulsar una posición que España y la Unión Europea asuman con el fin de promover:

1.La búsqueda de soluciones justas en base a la legalidad internacional, condición sine qua non para que sean efectivas, practicables y duraderas para el contencioso del Sáhara Occidental.

2.La protección de los derechos humanos en el Sáhara occidental.

3.Creación de un fondo que compense el expolio de los recursos del Sáhara Occidental y sirva para garantizar el apoyo a los esfuerzos de la R.A.S.D. en los terrenos educativo, alimentario y de salud”.

En Sevilla, a 30 de enero de 2010

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